Cómo alcanzar la unidad en el contexto del cuerpo de Cristo

Texto: 1 Tes. 4:9.
Título: Cómo alcanzar la unidad en el contexto del cuerpo de Cristo. (Diap 1)
Introducción: (Diap 2)
Buenas tardes, que el Señor les bendiga. El tema de la predicación de hoy día es la unidad. 
La semana pasada el Pasto Elías predicó basado en Juan 17. En la predicación el Pastor enfatizó el v.23: “Yo en ellos y tú en mí. Permite que alcancen una completa unidad, para darle a conocer al mundo que tu me enviaste…”. En un capítulo anterior, en Juan 15:17, Jesús entregando las últimas instrucciones a sus discípulos les dice: “Este es mi mandamiento, que os ameís unos a otros” (“unos a otros”, en el idioma original “unos a otros” es una palabra, es en un pronombre recíproco: ajllhvlwn: pronombre que indica reciprocidad entre dos personas o grupos. (Diccionario de Idiomas bíblicos, griego del nuevo testamento.  James swanson.)
Jesús llama a la comunidad de creyentes a amarse mutuamente con el amor que él entregó a la iglesia. Este amor serviría de testimonio para que otros creyesen en su Nombre.
En sus cartas Pablo escribe a la comunidad de tesalónica hablando de dicho amor: 1 Tes. 4:9:”Pero acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os escriba (Peri; de; th`" filadelfiva" ouj creivan e[cete gravfein uJmi`n), porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros”. Las primeras comunidades cristianas tuvieron como principal característica el amor recíproco. Eran comunidades pequeñas, que daban lugar a una  acción recíproca que implica el compromiso de unos hacia otros y la persistencia para expresar el amor a que Cristo llamó a la iglesia.
Para hablar de la iglesia, especialmente en las cartas de Pablo, se utilizan imágenes que aluden a la imagen comunitaria de la iglesia (como cuerpo, sembrado, edificio, etc). De hecho, el amor (agape) no es entendido sino como expresado en comunidad, este tipo de vida implica “vivir” una expresión comunitaria del amor, en la cual los miembros del cuerpo de Cristo expresen su amor “unos a otros”. En este contexto el amor es expresado en forma concreta hacia quienes forman parte de la comunidad: mis hermanos y hermanas.
¿Qué dice la Biblia al respecto? Veamos los pasajes en los que el apóstol Pablo utiliza el concepto: (Diap 3)
1.      AMARSE UNOS A OTROS. El primer llamado es aplicar un amor recíproco. Romanos 13:8:No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros(to; ajllhvlou" ajgapa`n)[1] ; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley”. Pablo contrapone este vida comunitaria basada en el amor recíproco a a vida que se llevaba en el mundo, dice en Tito 3:3: “Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros”.
2.      PERDONARSE (voz media) y “soportarse” unos a otros (carizovmenoi eJautoi`", kaqw;" kai; oJ qeo;" ejn Cristw`/ ejcarivsato uJmi`n)  Ef. 4:32. (Ef. 5:21). “perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.” Col. 3:13 dice: “soportándoos unos a otros”. La vida en comunidad puede ser compleja de sobrellevar, por eso Pablo hace el llamado a soportarse.
3.      EDIFICARSE Y ANIMARSE UNOS A OTROS (1 Tes. 5:11) : “Por eso, anímense y edifíquense unos a otros tal como lo están haciendo”. (Dio; parakalei`te ajllhvlou" kai; oijkodomei`te ei|" to;n e{na). Pablo utilizó la imagen de la iglesia como un edificio que requiere “edificarse”. En este caso, llama a los hermanos a una acción recíproca de mutua edificación y de animarse mutuamente. La palabra que utiliza el texto original es la misma que “espíritu santo”(parakletos), estar al lado de otro, consolar,  esto indica que animarse es estar al lado del otro, realizar la labor que realiza el espíritu santo en la vida del creyente. Además, la Biblia llama a:
a.       Salúdense unos a otros. 2 Cor. 13:12. ( jAspavsasqe ajllhvlou" ejn aJgivw/ filhvmati)aspazomai, en el original significa “encerrar con los brazos”, es decir, recíbanse con un fuerte abrazo en su saludo, den la bienvenida. Este es un factor básico y fundamental en la recepción que llegan ala comunidad. Debemos ser afectuosos para con quienes recién llegan a la iglesia.
b.      Sean Benignos y misericordiosos. Efesios 4:32. Sean buenos,  y compasivos (con simpatía. Como sintiendo lo que el otro siente). Realicen acciones dignas de Dios.
c.       Enseñándose y exhórtense Col. 3:16. En el contexto de la comunidad iglesia debe “reinar la Palabra de Cristo con toda su riqueza, al enseñarse y amonestarse unos a otros con toda sabiduría…” (NVI). La base de la enseñanza debe ser la palabra de Cristo, ella debe también propiciar la amonestación. Amonestar al hermano implica el compromiso de hablar personalmente con él, si éste ha hecho algo que va contra la enseñanza de la palabra.  
d.      Orar unos por otros. No es explícito. (1 Tes. 5:17, 25) “Oren sin cesar”, “oren por nosotros”
4.      SOMETERSE UNOS A OTROS. Efesios 5:21. El sometimiento recíproco es una acción que realiza la persona y cae sobre sí mismo (verbo en voz media). La libertad que tenemos en Cristo, nos permite someternos unos a otros, bajo la autoridad de la Palabra de Dios. La Biblia no dice “sometan a los otros”, no es un sometimiento a una persona autoritaria, caprichosa. La Biblia es clara, habla de un sometimiento en amor, basado en la Palabra de Dios.  
5.      LO QUE NO DEBEN HACERSE “UNOS A OTROS
a.       No se consuman (destruyan) unos a otros. Gálatas 5:15. Pablo llama a los Gálatas a que si bien se muerden y se devoran, no se terminen por destruirse. A veces sucede esto en la comunidad iglesia. Las personas se consumen, desgastan, por medio de la crítica destructiva anónima, de la competencia de quién sabe más, de los partidismos, divisiones (Corintios), de quienes se creen más espirituales que otros y  “vigilantes” de la espiritualidad de lo demás.  
b.      No se hagan vanagloriosos ni se envidien. Gálatas 5:26. No se hagan vanidosos, ni se envidien unos a otros.


Conclusión: (diap. 4)
La invitación es a hacer testimonio del amor “agape” del cual fuimos objeto de Dios en Jesucristo. Este amor se expresa en forma concreta en las relaciones que tenemos en el contexto de la comunidad iglesia.  Este testimonio servirá para que el mundo le conozca. Si rompemos las diferencias, los alegatos, si dejamos que la Palabra de Cristo nos anime, el cuerpo de Cristo será edificado y seremos testimonio del amor de Dios al mundo.
¿Quieres participar de esa bendición? ¿De ese compromiso?



[1]Aland, Kurt, Black, Matthew, Martini, Carlo M., Metzger, Bruce M., and Wikgren, Allen, The Greek New Testament, (Deutsche Bibelgesellschaft Stuttgart) 1983.

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