Déjalo ir

Texto:  Pedro 5:6,7.
 Título: Déjalo ir.

Introducción (revisar la tarea):  (Diap.1)
Comienzo este sermón con una afirmación dura: La sociedad chilena es una sociedad arribista. ¿qué significa eso?, que los que tienen más miran en menos a los de inferior condición. Es tal este arribismo, que no nos damos cuenta que ocurre. Vivimos como si fuera normal. En nuestro país, los que tienen más se juntan, estudian, carretean, se casan, entre ellos. Los trabajadores con los trabajadores, y los más humildes, con los más humildes. ¿Por qué sucede esto? Porque en la sociedad chilena es tan grande la desigualdad, que el 10 por ciento más rico tiene el 90 por ciento del dinero. Entonces se producen verdaderos Ghettos sociales, en que todos viven cerca de “los iguales”. Entonces se sospecha del que es distinto.
¿Por qué les hablo es esto? Porque lo más terrible es que en la iglesia ocurre lo mismo y, es aún peor. Hay personas que creen que por tener un tener un poco más que el resto, o pertenecer a un cierto grupo, tener un cargo, se creen superiores que los demás. Otros creen que por pertenecer a las fuerzas armadas, a la iglesia Bautista, a algún partido político, algún grupo como los masones, tienen privilegios que otros no tienen, que por tener ciertos estudios, son mejores que otros, que por pertenecer a determinada iglesia, como “las primeras”, se creen superiores a los que son de iglesias pentecostales, o desprecian a los hermanos de iglesias “del cerro”.
Bueno, hermanos, la Biblia nos dice que las cosas en la iglesia -y en el mundo- deben ser distintas, que debemos ser humildes, que debemos someternos unos a otros en amor.
En la iglesia he visto egos tan grandes que no caben en el templo, hermanos a los que no se les puede hablar, que no se someten a nadie, que se hacen dueños de la iglesia. Que miran con desprecio a sus hermanos, ¿Quién nos enseñó a vivir así?
Evangelio dice otra cosa. Veamos lo que dice la biblia.

El texto está inserto en la carta de primera de pedro 5: 6 y 7. En este párrafo El apóstol Pedro está entregando consejo a los ancianos y los jóvenes. Les expresa lo siguiente:

1.    HÁGANSE HUMILDES.  “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios” 1 Pedro 5:6ª. (Diap. 2)
(tapeinow).
El verbo “humillarse” en griego significa “allanar, bajar en condición o corazón”, y está en imperativo. El llamado bíblico es que la persona realice sobre sí mismo la acción, se haga a sí mismo humilde. Esta virtud fundamental se opone a la soberbia. Para el Apostol Pablo, Jesús es el modelo de humildad, pues siendo Dios se hizo semejante a los seres humanos, y vino a vivir en la condición más humilde, entre los Galileos, y como hijo de un carpintero. Dice el texto bíblico en Filipenses 2:1-5 :
 1Por tanto, si hay algún consuelo en Cristo, si algún estímulo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, 2completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. 3Nada hagáis por rivalidad o por vanidad; antes bien, con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo. 4No busquéis vuestro propio provecho, sino el de los demás.
5Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús:
            6          Él, siendo en forma de Dios,
no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,
            7          sino que se despojó a sí mismo,
tomó la forma de siervo
y se hizo semejante a los hombres.
            8          Mas aún, hallándose en la condición de hombre,
se humilló a sí mismo,
haciéndose obediente hasta la muerte,
y muerte de cruz.
            9          Por eso Dios también lo exaltó sobre todas las cosas
y le dio un nombre que es sobre todo nombre,
            10         para que en el nombre de Jesús
se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra;
            11         y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor,
para gloria de Dios Padre.
Jesús llama en su enseñanza a  ser "mansos y humildes de corazón y hallarán descanso para sus almas". Mt 11:28, 29. Dice el texto: 28Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 29Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas, 30porque mi yugo es fácil y ligera mi carga»
La invitación es a humillarse (declararse dependiente, necesitado, carente) ante Dios. La oración es una buena forma de colocarse activamente bajo la autoridad del Señor, en ella reconocemos la autoridad del Señor, le expresamos que Él tienen el control. Eso también implica someterse unos a otros en el contexto de la vida de la iglesia. De esto habla el apóstol Pedro en el texto.

2.    EL TIEMPO DE DIOS, no el nuestro. 1 Pedro 5;6b: “Para que él os exalte cuando fuere tiempo.”
Dios tiene su tiempo, (en el griego kairos, tiempo específico, preciso), para exaltar al creyente (Salmo 1, “da su hoja a su tiempo”). Dios tiene el control del tiempo y los tiempos (las circunstancias, las cosas que suceden) en sus manos. Las cosas suceden “en su tiempo”, en el tiempo “fijo” o “apropiado”, en oportunidades propicias. Dios conoce esos tiempos, los momentos apropiados para que las cosas ocurran.
Las cosas deben suceder en un momento preciso, no en otro. Por eso hay que tener sentido de la temporalidad. El tiempo adecuado, debe ser esperado por el creyente.
El error que ocurre es que las personas nos adelantamos, queremos que las cosas ocurran “antes de tiempo” y nos equivocamos. Especialmente hoy, las personas viven tironeadas por el tiempo, expresan que “no tienen tiempo”, que “el tiempo se les pasa volando”. Así las personas se les pasa el tiempo como si nada.   
Lo otro que sucede es que no reconocemos los tiempos de Dios, y queremos hacer las cosas después (realizamos las cosas a destiempo).
En esto el discernimiento espiritual debe alertarnos de cuándo es el momento de Dios para que algo ocurra. Debemos agudizar nuestro sentido espiritual para saber lo que Dios está haciendo y no equivocarnos.
Como dice el autor de Rick Warren, reconocer la ola de Dios y subirse en ella. Reconocer cuando Dios está actuando y unirse a Dios en que Dios está haciendo. Dice el libro de Mi experiencia con Dios.

3. DESCANSEN EN EL SEÑOR. “Echad toda vuestra ansiedad sobre él (1 Pedro 5:7a)
 El verbo griego de “ansiedad” es “merimna” que se utiliza aquí  indica la idea de "tener cuidado, estar afanosos" se usa en otras partes del nuevo testamento.
La preocupación es uno de los problemas del ser humano en el siglo 21. El ser humano hoy vive en el mundo más avanzado que cualquiera otro pudo vivir. Goza de los adelantos tecnológicos que ningún otro ser humano gozó. Tiene tiempo, acceso al conocimiento, acceso al ocio, posibilidades de viaje, más que ninguna otra generación soñó. En el siglo 21 el ser humano tiene los adelantos necesario para vivir de la mejor manera posible (vivir cómodamente).
Sin embargo, el ser humano, se hunde en la desesperación y en la angustia. Las enfermedades de nuestro tiempo dicen relación con la ansiedad. La OMS ha declarado al siglo 21 como el de las enfermedades mentales (la ansiedad, esquezifrenia, depresión entre otras). El problema que tiene hoy la persona es luchar contra su propia mente, con la preocupación, con la ansiedad.
El texto expresa “no se preocupen, pues Él tiene cuidado (Melw) de vosotros”(1 pedro 5:7b). 
Dios tiene cuidado de las cosas (circunstancias) que suceden a las personas, aunque a veces, parezca que no. El Apóstol Pedro le dice a los hermanos: Ustedes están en el corazón de Dios, El Señor los ha declarado hijos suyos, así como Dios cuida de las aves, también cuidará de ustedes (“Miren las aves (a los gorriones) del cielo… que no siembran ni siegan”). Así que no se preocupen tanto: “Por tanto os digo: No os angustiéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir[1] (Mt. 6:25)
No se preocupen... es un llamado a vivir la vida teniendo plena confianza en Dios. Dios es nuestro Padre (“Padre nuestro..., papito querido”) que “estas en el cielo…que tienes el control de todas las cosas”, “el pan nuestro de casa día”…provee diariamente a nuestra alimentación. “ y “perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores…”, perdonamos a otros, pues Dios nos perdona a nosotros.
El Señor nuestro Dios es nuestro pastor ("Jehová es mi pastor, nada me faltará...). Él es nuestra roca, nuestra fortaleza, nuestro pronto auxilio. Nuestro refugio, nuestro amparo, Consejero, Dios fuerte, príncipe de paz.
Pablo hace un llamado a los creyentes a vivir con agradecimiento la vida. (“estad siempre gozosos”, “sed agradecidos”, regocijaos en el Señor siempre”. Estén siempre contentos, pues Dios está al cuidado de ustedes, en todas las áreas de su vida.
Conclusión: (Diap. 3)
¿Quién tiene el control de tu vida? ¿Te has dejado influenciar por el mundo, dejando que el orgullo y la autosuficiencia gobiernen tu vida?¿Eres orgullosamente humilde? ¿Cómo está tu ego? ¿Estás siendo humilde ante tus hermanos, tu familia, en tu matrimonio? Eres reconocido como una persona humilde, o sencillamente, eres soberbio, pedante, autosuficiente, arrogante?.
Te invito a someterte ante la poderosa mano de Dios. Que dejes todas tus preocupaciones en él. El tiene cuidado de ti.
Te invito a dar gracias a Dios por su cuidado.



[1]Reina-Valera 1995—Edición de Estudio, (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.

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