Principios del liderazgo de los discípulos de Jesús en la comunidad mesiánica.

Principios del liderazgo de los discípulos de Jesús en la comunidad mesiánica. (Diap 1)
Título: Cuidado con las ambiciones.
Texto: Marcos 10:35-45
Marcos 10:32-45
Mateo 20:20-28
32Iban por el camino subiendo a Jerusalén. Jesús iba delante, y ellos, asombrados, lo seguían con miedo. Entonces, volviendo a tomar a los doce aparte, les comenzó a decir las cosas que le habían de acontecer:
33—Ahora subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas. Lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles. 34Se burlarán de él, lo azotarán, lo escupirán y lo matarán; pero al tercer día resucitará.[1]
35Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos. 36El les dijo: ¿Qué queréis que os haga? 37Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. 38Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? 39Ellos dijeron: Podemos. Jesús les dijo: A la verdad, del vaso que yo bebo, beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; 40pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado. 41Cuando lo oyeron los diez, comenzaron a enojarse contra Jacobo y contra Juan. 42Mas Jesús, llamándolos, les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. 43Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, 44y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. 45Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.
20Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo. 21El le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. 22Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y ellos le dijeron: Podemos. 23El les dijo: A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre. 24Cuando los diez oyeron esto, se enojaron contra los dos hermanos. 25Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean ( katakurieuvsousin) de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad (katexousiavzousin). 26Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor(diavkono~), 27y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo(dou'lo~); 28como el Hijo del Hombre no vino para ser servido(diakonhqh'nai), sino para servir (diakonh'sai), y para dar (dou'nai) su vida (yuch;n) en rescate por muchos.
En este pasaje pareciera que existe un diálogo de sordos entre Jesús y dos de sus discípulos (un diálogo político). En realidad lo que se evidencia es que los doce no entendían mucho de lo que se trata la misión del Maestro. Jesús por un lado hablando de su misión y muerte y, los discípulos (por otro lado), ciegos ambicionando una posición de privilegio en enfrascados luchas de poder, pretendiendo una cuota del poder en el futuro reino que les había prometido Jesús (Esta es una situación absolutamente normal, tanto en el mundo como en la iglesia). Por eso mismo, los discípulos  no logran entender (son alumnos que están un poco distraídos) los parámetros que plantea Jesús para la nueva comunidad mesiánica que establece con su muerte.
El contexto inmediato de este relato se da en el momento en que Jesús se dirige a la capital política y administrativa de Israel en ese momento, la comitiva de Jesús y los apóstoles van en subiendo en dirección a Jerusalén (10:32)(Diap. 2,3). Se encuentran en la última etapa del camino entre Jericó y Jerusalén. El ambiente que reina entre el grupo no es bueno, de hecho, el texto bíblico menciona que los discípulos “asombrados, lo seguían con miedo”. Entonces, Jesús comienza por tercera vez a enseñarles (recordarles) lo que iba a suceder en Jerusalén. Esto es lo que se lee en el v.33. Jesús describe claramente lo que le sucederá en Jerusalén por parte de los príncipes del pueblo, los líderes judíos. No cabía dudas, ¿o si? Bueno, al parecer el asunto no estaba claro para los discípulos, veamos lo que acontece de inmediato. (Diap. 4)

I.                  DEJAR DE LADO LAS AMBICIONES EGOÍSTAS. Mr. 10:32-38
Este relato aparece con detalle en los evangelios sinópticos  de Mateo y Marcos. En Marcos comienza diciendo: “entonces…”, esto da una indicación temporal, pero no es claro. El relato de Mateo incluye a la madre, Salomé (Mateo 20:21), junto con sus hijos, Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo plantean una pregunta a Jesús: ¿Quién tendría una posición de privilegio en el futuro reino de Jesús?  (Mr. 10:35).
Quiero que nos detengamos en la manera en que se formula la pregunta en Mr. 10: 35. “Maestro-le dijeron-, queremos que nos concedas lo que pidamos” (NVI) o en Mateo (mt.10:21) la madre aparece diciendo: “ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha y el otro a tu izquierda”. Al traducir-honesta y fielmente- la pregunta sería, Señor, prométenos que harás todo lo que te pidamos. La interrogante de la madre, en realidad, es una orden. Le está diciendo: Señor tienes que concederme obligatoriamente esta petición. Es una pregunta infantil, como el niño que no plantea el contenido de la petición, pero quiere que los padres se comprometan  a concedérsela. Lo que están haciendo es que quieren comprometer a Jesús para que firme un cheque en blanco. ¿está claro?¿Qué haría usted en ese caso?¿Qué pensaría usted de esta pregunta? Lo que están pidiendo, por supuesto, es una irresponsabilidad.
Gran parte de los problemas en la iglesia hoy día tienen que ver con este voluntarismo de las personas. Las personas se acercan a Jesús para que éste les conceda “la manda”, “el milagro”, ellos no quieren conocer la voluntad de Dios, no quieren escuchar o aprender acerca de lo que Dios quiere  para sus vidas. Ellas  tratan de manipular las cosas para que se hagan lo que ellos desean. Estas personas son aquellas que oran: “señor hemos hecho esto, queremos que lo bendigas”. No se dan el trabajo de ir con una pregunta a Dios, de orar, de buscar al Señor en oración, de pedir. No. Ellos traen la respuesta precisa a Dios, y quieren que Dios les bendiga. Se creen suficientemente inteligentes para saber qué es lo se requiere en el reino. No necesitan a Dios. (Se construyen familias, organizaciones, iglesias de esta manera, donde no se requiere la guía del Señor, donde todo está organizado, todo previsto, todo planificado).
Jacobo aprendió muy bien de esta experiencia-la pregunta planteada. En el libro de Santiago (4:1-4), más tarde escribe: ¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes?¿no es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos? Desean algo y no lo consiguen. Matan y sienten envidia, y no pueden obtener lo que quieren. Riñen y se hacen la guerra. No tienen porque no piden. Y cuando piden, no reciben porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones.”. Lo que Santiago está diciendo es que en nuestro interior luchan pasiones carnales que nos hacen tener ambiciones pecaminosas y que se mezclan con nuestra fe en Jesucristo. Estas ambiciones logran dominar nuestros anhelos, y perdemos el rumbo. Por eso que debemos tener cuidado con lo que pedimos.
Por eso lo primero que hay que aprender en el reino a es, dejar las ideas, los proyectos personales al Señor Salmo 37:5 dice: “encomienda a jehová tu camino y confían en él y el hará”. Por eso el discípulo debe RENUNCIAR MANIPULAR-a querer que se cumplan los propios deseos a toda costa, renunciar a manipular a otros para que cumplan los planes personales. A usar a otros como medios para cumplir mis anhelos egoístas.
¿Qué podemos saber de Jacobo y Juan a partir de estos versículos? Bueno, ellos eran hijos de Zebedeo, su padre tenía una pequeña empresa, tenía trabajadores, su madre era Zalomé, hermana de María la madre de Jesús. Por lo tanto, era tía de Jesús. Eran parte de los doce y Jesús les había puesto como sobrenombre: ”hijos del trueno”, “probablemente porque eran galileos impetuosos y vivaces, de celo indisciplinado y a veces mal orientado”(NDB). Ambos hermanos llegaron a pertenecer al círculo íntimo de Jesús. Habían estado en el monte de la Transfiguración. Al parecer ellos querían usan su influencia para tener un lugar de privilegio en el futuro reino de Jesús. Analicemos al asunto:
  1. Ellos creían en lo que Jesús les había prometido, Jesús les había dicho de que reinarían con él.
  2. Eran fieles, pues se habían quedado junto a Jesús hasta ese momento, aunque no había evidencias del futuro reino de Jesús.(a pesar del temor que reinaba entre sus seguidores)
  3. Que no entienden lo que Jesús les está enseñando por “TERCERA VEZ”. ¿Qué pensarían ustedes si son Maestros y lo enseñan a sus estudiantes algo, por tercera vez y ellos no entienden. Uno podría pensar que algún problema hay con estos alumnos. Una pregunta, ¿Cuánto tiempo ha necesitado usted para entender ciertas verdades espirituales?¿Cuántas veces el Señor ha tenido que repetirle la cosas?
Hasta en eso Jesús es modelo de Maestro, es modelo de servicio, de entrega y de humildad. Jesús no desecha a estas personas; aunque ellos no entienden lo que les está enseñando.
  1. El problema era que se habían dejado dominar por la ambición.
Ellos no sabían lo que estaban pidiendo. Esto es lo que Jesús les expresa ante la pregunta. Mr. 10:38: “Entonces Jesús les dijo: No sabeis lo que pedís…” Jesús les da una señal para que se detengan. Pero no. Están enceguecidos. No pueden darse cuenta que están dominados por la ambición.

II.               EL LIDERAZGO TIENE UNA CUOTA DE SUFRIMIENTO. Mr. 10: 39-40
Pero ellos-Jacobo, Juan y su madre- no consideraron que Jesús les puede cambiar el esquema (Cuando comenzamos a conocer al Maestro, Jesús, cuando tenemos una relación personal con él, él nos cambia los esquemas, aunque no seamos conscientes de ello):
Jesús inmediatamente les habla del  SUFRIMIENTO. Los “hijos del trueno” no consideran que en el reino de los cielos el sufrimiento forma parte fundamental de llegar a un lugar de privilegio. Por eso no saben lo que piden (v.38).  Ellos están pensando en el beneficio personal, están dominados por la ambición egoísta, no piensan servir y sufrir. Creen que pueden seguir a Jesús en su camino. Jesús les plantea una pregunta:¿pueden beber del vaso que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? ¿Qué es lo que Jesús está preguntando? Lo que la pregunta quiere decir es: ¿Pueden ustedes beber la copa del sufrimiento que beberé y ser bautizados con la muerte con que será bautizado? La respuesta de ellos es inmediata:(v.39): “podemos”. Tienen plena seguridad en sí mismo. Que descaro de ambos al creer que pueden tener la experiencia a la que Jesús será pronto enfrentado. En realidad, nuevamente hay que decirlo, no tienen idea de lo que están diciendo. Esa es la ceguera en la que puede estar una persona cuyas ambiciones están por sobre las enseñanzas de Jesús. Jesús les promete que beberán de la copa que él beberá y que serán bautizados con su bautismo.(v.39) Esto significa que sufrirán como Jesús iba a sufrir y morirán por causa del evangelio. Pero que las posiciones de privilegio que ellos piden no está  en sus manos concederlas.(v.40).
En demasiadas ocasiones las personas se acercan al liderazgo con la idea de las luces, del minuto de fama,  de la notoriedad, de la supremacía que se alcanza sobre otros; sin embargo, no se considera que el liderazgo cristiano-del discípulo de Jesús- hay una gran cuota de sufrimiento, que implica servicio y entrega a los demás. No se trata de ser masoquista, antes bien es asumir que será así. Jesús mismo es ejemplo de ello.

     III . EL LIDER CRISTIANO ES LLAMADO A SERVIR. Mr. 10:41-45
Luego de aceptar silenciosamente (y pacientemente) este malentendido de los apóstoles. Por supuesto, los demás se enojan, (Mr.10:41) “cuando lo oyeron los diez, se indignaron contra Jacobo y Juan”.  Jesús les aclara cómo serán las cosas entre ellos.(Mr.10:42) “Jesús los llamó y les dijo:” Ellos no se dan cuenta de que la forma en que Jesús los trata (con amabilidad, con delicadeza), forma parte de lo que sería un nuevo reino. Por eso Jesús necesita tomarlos aparte para profundizar en su enseñanza.
Primero, ellos no consideran que Él no estará entre ellos cuando tengan que establecer el reino. Además, el orden que ellos conocen de los reinos del mundo no será igual en la comunidad que tienen que establecer. En la forma en que los reinos del mundo ejercen el poder hay opresión y abuso del poder (v.42). En este ámbito “lo que se consideran jefes entre los no judíos “se hacen señores-dioses sobre ellos”.  (NVI). Ellos “ejercen sobre ellos potestad”.
En el reino que está instaurando el orden será distinto. El verso 43 comienza “pero no será así entre vosotros…” Las palabras quieren racalcar una diferencia entre lo que sucede en el mundo gentil y lo que sucederá en la nueva comunidad de discípulos.
1)       EL MAYOR SERVIRÁ EL MENOR.(v,43) y el primero será esclavo de todos. Dice el texto bíblico: “Entre ustedes no es así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor (diavkono~). Y el que quiera ser el primero deberá ser el esclavo de todos”( dou'lo~) (NVI). El verbo “hacerse”  se encuentra el MEDIO-PASIVO lo cual indica que hay una acción consciente departe de quien tiene el anhelo de hacerse grande.  Deberá trabajar para llegar a ser servidor.
2)     En el versículo siguiente, 10:45, Jesús se coloca como ejemplo de la siguiente forma. Usa un título mesiánico para hablar en tercera persona de sí mismo: “el Hijo del hombre” (v,45) “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”. Esto quiere decir que entre ellos está el mismísimo Mesías-que se hizo uno de ellos, que les aceptó con todas sus limitaciones-, sin embargo, ellos tienen el privilegio, la valentía y honestidad de acercarse y preguntar. El Mesías que Jesús es: no es despótico, es un compañero, un consolador, maestro, finalmente, un amigo. Esta fue una manera distinta de ejercer el poder. Pero ellos no se dieron cuenta. Estaban ciegos, cultural y espiritualmente hablando.








Quien quiera tener un lugar de privilegio en el nuevo reino tendrá que participar del objetivo de la venida de Jesús. El vino a servir, no para ser servido. Quien sea su discípulo tiene que tener una disposición a servir, a entregarse por los demás y, finalmente, a dar su vida, si es necesario. A entregar su vida por aquellos a quienes sirve. En esto consiste el liderazgo al interior de la comunidad de la iglesia.

Conclusión: (diap. 5)
¿Cuáles son sus ambiciones?¿Qué espera para usted y para sus hijos?¿Esas ambiciones están en relación con el reino de Dios?
Como expresa Santiago en su libro, debemos someter todas las áreas de nuestra vida al Señor. Todas nuestras ambiciones, intensiones, pensamientos. Debemos convertirnos en servidores de nuestros hermanos y hermanas. Debemos tener paciencia con ellos/as; ser humildes en la relación que tenemos dentro y fuera de la iglesia, debemos ser capaces de escucharnos (y escucharlos), ser tolerantes tanto dentro como fuera de la iglesia. Y  finalmente, debemos tener la disposición de entregar nuestra vida si fuera necesario. ¿Estás dispuesto a eso?
Te invito a orar en este sentido.




[1]Reina-Valera 1995—Edición de Estudio, (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.

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