Reflexión sobre la oración de Jonás.
Reflexión sobre la
oración de Jonás: Jonas 1,2
Introducción:
Contexto
antecedente de la oración de Jonás:
Jonás
profeta israelita que lo más probable haya vivido en tiempos de Roboam II [1].
Es el único de los profetas de Israel que no desarrolla su ministerio hacia su
pueblo, sino hacia un pueblo extranjero. Y ahí vienen los problemas. Jonás no
obedece a Dios de que vaya predicar un
mensaje de destrucción y arrepentimiento a la ciudad de Nínive. (Jonas 1.2). Al
decir de Robinson[2] en su
libro sobre los profetas menores, Jonás era: “egoísta, orgulloso, porfiado,
colérico, enfadoso y perverso. Sin embargo, era un buen patriota, y amaba
lealmente a Israel”. Por esto último se entiende que no quisiera ir a predicar
a una ciudad que era enemiga de los israelitas.
1. Jonás desobedece
la voz de Dios que le dice que vaya a predicar a Nínive. Se embarca en sentido
contrario, rumbo a Tarsis. (1:1-3)
2. Al embarcarse en
sentido contrario a la voluntad de Dios, Jehová desata una tormenta en el mar
que coloca en peligro el barco en que navega. Todos en el barco se preocupan.
Excepto el profeta, Jonás no ora en esa situación de desobediencia. (1:4,5)
3. Asume la culpa
de la tormenta que se había desatado por su desobediencia. (1:12)
4. Finalmente, los
marineros toman a Jonás y lo tiran al mar, y este aplaca su furia de este. (1:15)
5. El asunto no
termina ahí. Dios tenía algo que hacer con el profeta Jonás. 1.17
Oración de Jonás:
1. Ora desde el vientre del pez.
Es el lugar en que se encontraba producto de haber desobedecido a Dios. Ora en
la desesperación, 2.2:" en mi
angustia clamé al SEÑOR, y él me respondió".
a. Jonás
estaba experimentando las consecuencias de su desobediencia (2.2)
b. Ora
desde las entrañas de la muerte. (2.2,3), pensaba que se iba a morir.
c. Que
seguramente se ahogaría. (2.3) Incluso, tenía la sensación de que Dios le había
expulsado de su presencia (Salmo 51.11) Llegando a pensar que Jamás volvería a
contemplar el templo (v4). Su situación era extrema, se estaba ahogando
(4.5,6).
i.
El interior del pez, para mi,
representa aquellos lugares, situaciones, en que nos encontramos producto de
desobedecer al Señor. Dios, como Dios lleno de “bondad y compasión” (Jonás 4.2),
nos escucha y nos restaura. Dios ama y perdona no sólo a quienes queremos a los
más cercanos, sino a toda persona, incluso a nuestros enemigos. (en el caso de
Jonás, los ninivitas y a él, que estaba escapando de Dios)
ii.
Lo que yo veo aquí es que Dios oye a
las personas incluso en situaciones extremas-incluso encerrado en los lugares
más extraños-. A veces los hijos de Dios, sus propios profetas se encuentran en
desobediencia y claman a Dios y Dios les escucha-aunque a las personas no les
guste aquello (somos las personas quienes no perdamos a los líderes que caen-n
hacemos nada por restaurarlos). No hay situación o lugar que justifique el no
orar al Señor. Y toda persona puede ser restaurada por el Señor.
iii.
La oración en soledad con Dios
resulta ser fundamental en la vida espiritual. Cuando oramos en lo secreto Dios
nos oye en público.(Mateo 6.6)
2. Oró en el momento difícil,
en el momento en que se le "iba la
vida, se acordó del Señor"(2,7).
3. Jonás reconoce que estaba siguiendo a
ídolos, y que quienes lo hacen "abandonan el amor de Dios"(2.8).
Aquí parece estar el problema de
Jonás. Conocía a Jehová, pero no quería aceptar toda la “bondad y compasión”
que Dios entregaba a todos los pueblos de la tierra (era judío, nacionalista).
Reconoce que no ha considerada a Dios como central, se ha desvinculado de Dios
ha confiado en sus propias fuerzas, en sus afectos, etc.
4. Jonás termina se compromete a
sacrificar y cantar de gratitud. Cumplirá las promesas que hizo.
Declara finalmente que, quien salva es el Señor. (2.9).
5. La respuesta vino inmediatamente
departe del señor. (2.10)
Conclusión:
Dios escucha nuestra
oración. No importa cuál sea la profunda fosa en que nos encontremos. Aunque
estemos completamente solos. Dios nos oye, aunque le hayamos fallado y todos
nos hayan abandonado y sencillamente, nosotros los hayamos abandona.
El amor de Dios es para todos, quienes por la fe somos sus hijos y
quienes no lo son. Les invito a orar a este Dios, lleno de “bondad y compasión”
que quiere escucharnos e intervenir en las situaciones que enfrentamos.
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