7 condiciones para crecer en la vida de santidad

Tema: Santidad
Texto: Filipenses 1: 1-9.
Título: 7 condiciones para crecer en la vida de santidad
Introducción: (Saludos)
Al iniciar esta predicación quiero agradecer a Dios por mi madre (doña Alicia Yolanda Garrido Cuevas) y, a través de dicho agradecimiento, a todas las madres que se encuentran presentes hoy día en el templo. En innumerables casos las mujeres-madres llegan a ser ejemplos de santidad, de abnegación, entrega y sacrificio todo ello impulsado únicamente por el amor hacia sus hijos. Dios bendiga a las mujeres que asumieron el compromiso de amor de ser madres.
Como ya he mencionado, el tema al que hemos sido convocados es “santidad”. Difícil, pero desafiante. Pertinente para la iglesia del siglo 21. La iglesia hoy vive profundas y evidentes crisis, entre otras crisis, la moral y espiritual.  
Esto me hace recordar lo certero de la enseñanza que nos entregó en la década de los 90 el rector del seminario bautista, Oscar Pereira. Nos enseñaba, en un curso, de los desafíos de la iglesia en el siglo 21. Y aclaró que los problemas que tendría la iglesia en el futuro no serían de “ortodoxia”, o sea, de “sana doctrina”. En este sentido, la iglesia tiene “cierta claridad” en  lo que cree. Antes bien, los futuros problemas de la iglesia vendrían por la “ortopráxis”, esto es, por la corrección o incorrección de su acción. Es decir, finalmente, los problemas radicarían en la moral o, podemos llamarla, vida de santidad.
Y hoy día, en el siglo 21, Mayo del 2011 asistimos a la crisis que tiene la iglesia justamente en este aspecto. Entre otros ejemplos, el más evidente fue el que afectó a la jerarquía de la iglesia católica santiaguina, me refiero al bullado caso del padre Karadima, sacerdote en la iglesia de El Bosque, acusado de abusos sexuales hacia algunos de sus feligreses. Estos lamentables ejemplos evidencian importancia de este tema.
Quiero abordar positivamente el contenido y compartir con ustedes 7 condiciones que permiten el crecimiento de la santidad en la vida del creyente. El texto de hoy está en Filipenses 1:1-11.(Leamos)
  1. TODO CREYENTE RECIBE EL LLAMADO A LA SANTIDAD. Pablo escribe a los hermanos de la ciudad de Filipos a quienes llama "santos en Cristo Jesús"(Fil. 1.1). El llamado a la santidad viene de Dios. En el A.T. Jehová llama al pueblo de Israel a santidad, dice Deut. 14:2: “porque tu eres pueblo consagrado al SEÑOR tu Dios. Él te eligió de entre todos los pueblos de la tierra, para que fueras su posesión exclusiva”. En el N.T. Es Dios a través del sacrificio de Cristo en la cruz, la obra del Espíritu Santo por medio de la Palabra lo que constituye al creyente en “santo”. Dice 1 Cor. 6.11: “y eso eran algunos de ustedes. Pero ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre de nuestro Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios”. Así, cuando Pablo llama a los hermanos de Filipos “santos” no quiere decir, que ellos sean moralmente y espiritualmente intachables (completamente perfectos, que no se equivoquen), más bien, expresa,  que la obra de Cristo en ellos es lo que los constituye en tales. Pero si bien esta obra fue declarada por Dios en Cristo, es un acontecimiento que está ocurriendo permanentemente en su vida cristiana. Es un proceso. La santidad es un asunto que compete al creyente (a la iglesia)-no al incrédulo-, y evidencia un positivo cambio moral y espiritual el cual debe empezar por la iglesia y en la iglesia.
  2. LA SANTIDAD ES COMPAÑERA DEL AGRADECIMIENTO.  Santidad se desarrolla en un “sano” ambiente de agradecimiento. Pablo de gracias a Dios por sus hermanos. "Doy gracias a mi Dios cada vez que me acuerdo de ustedes".(Fil.1.3). Les recuerdo que la iglesia de Filipos presentaba, por lo menos, tres problemas, rivalidades entre hermanas, hostigamiento departe de algunos hermanos hacia el apóstol y cuestionamiento de su liderazgo. Sin embargo, a pesar de los problemas el apóstol no se deja dominar por la amargura, el enojo o la indiferencia,  da gracias a Dios por ellos. La santidad no crece si no es incubada en un ambiente de agradecimiento.
  3. LA ORACIÓN ES UN BUEN COMPLEMENTO DE LA SANTIDAD. La santidad se desarrolla en un ambiente de oración mutua. En el v. 4 Pablo dice: “en todas mis oraciones por ustedes, oro con alegría”. Luego reitera en el v.9: "y esto pido en oración", la santidad es el fruto de vivir en agradecimiento y oración de unos por otros. En este caso se evidencia ,en la carta paulina,  un sentido comunitario, un compromiso de oración mutua, lleno de afecto y de preocupación de los unos por los otros.
Quiero mencionar-al respecto- que en los estudios bíblicos de los facilitadores, de los días lunes con el Pastor Barrera, se inicio un proyecto de “compañeros de oración”, lo cual es un buen síntoma de crecimiento espiritual en la iglesia. Ojalá (Dios quiera) eso se transmita a toda la iglesia.
 
  1. LA SANTIDAD ES UN CAMINO LARGO, SIN REGRESO. Fil. 1.6. Leeré este texto a la luz de la idea de "santificación". Pablo tiene una convicción que, el que comenzó tan buena obra en ustedes (los creyentes de Filipos) ¿A qué tan buena obra se refiere Pablo? La "buena obra" de la que habla Pablo es la "participación en el evangelio"(Fil. 1:5), el conocimiento que ellos tenían del evangelio. A este hecho el apóstol lo llama "tan buena obra".  Este versículo habla del proceso que ocurre en la vida del creyente que es producto de la acción de Dios en él. La santidad no es algo que el creyente pueda generar en sí mismo, aunque participa en ella; por el contrario, es algo que Dios entrega por gracia (por pura gracia) a cada persona que tiene su confianza en el Señor. Es algo que ocurre también producto del compañerismo con otros creyentes. La idea de compañerismo está presente en el párrafo de  los Fil. 1: 3-12. Nadie crece espiritualmente si está aislado, solo, independiente. La nadie puede crecer espiritualmente quedándose en casa, viendo en el cable canales con programas cristianos o escuchando la radio. Nadie crece espiritualmente quedándose en la casa con la excusa de que en la iglesia hay puros problemas o que los hermanos son hipócritas. La santidad requiere del compañerismo con otros creyentes.
  2. LA SANTIDAD CRECE A LA SOMBRA DEL AMOR.  La santidad es producto del amor que expresemos hacia los hermanos. Este capítulo está empapado de amor, fraternal y paternal de pablo hacia sus pequeños-hijos en la fe- y amados hermanos de Filipos,  dice que, “es justo que piense así de ustedes”(Fil 1:7), defiende su preocupación por ellos; luego, en el mismo verso: "ya que los llevo en el corazón",  en el verso 8. “Dios es testigo de cuánto los añoro”. Hermanos/as, la vida de santidad no florecerá en la iglesia si no hay verdadero amor, amor ágape, amor de Dios. La santidad podrá florecer cuando veamos nuestros hermanos/as a través del corazón y los ojos de Dios.
El amor hacia y entre los creyentes es fundamental para el crecimiento espiritual y la santidad. Nadie crecerá en un ambiente hostil. Pablo, con una asertividad a toda prueba expresa abiertamente el amor que tiene hacia sus hermanos. Esto no niega los problemas que existían en la iglesia de Filipos. De hecho en la epístola, hay personas a quienes Pablo más adelante llama "perros"(Fil.3.2), otros que están en conflicto abierto, Evodia y Síntique (Fil. 4.2), y otros que cuestionan su ministerio, por eso tiene que defenderlo hablando de su curriculum (Fil 4,3). No hay crecimiento espiritual si no hay amor. El amor cubre multitud de pecados, el amor hace que miremos a las personas como Dios la ve.
  1. LA SANTIDAD GENERA DISCERNIMIENTO ESPIRITUAL. Pablo ora por sus hermanos y pide que  “su amor abunde cada vez más en conocimiento y profundidad de percepción”(Fil 1.9, 10). La santidad es también discernimiento espiritual para saber lo mejor de tal forma que se pueda agradar a Dios en toda situación. Y crecimiento en la capacidad de percibir espiritualmente la voluntad de Dios para sí mismo y para otros.
  2. LA SANTIDAD GLORIFICA A DIOS. Finalmente, la santidad no es  un logro legalista de un comportamiento religioso por el cual alguien se siente orgulloso y mira con desprecio a sus hermanos, muy por el contrario,  todo lo que ocurre en la vida del creyente es para alabanza de Dios. La santidad es un camino al cual Dios invita a creyente a crecer moral y espiritualmente y, todo ello, "para gloria y alabanza de Dios"(Fil.1:11). No es para sentirse mejor que otros, o tornarse un juez de los hermanos. Si no “para gloria y alabanza de Dios”. Para que cuando otros nos vean, den gloria a Dios en y por nosotros.

CONCLUSIÓN:

El llamado que tengo para ustedes en esta mañana es, justamente, a comprometernos a vivir una vida de santidad. El llamado “arrepentirnos”, a hacer un alto en el camino y volvernos al Señor. El llamado profético en el A.T. fue: “Si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, y me busca y abandona su mala conducta, yo loe escucharé desde el cielo, perdonaré su pecado y restauraré su tierra”(2 Cr. 7.14) Nunca es tarde para volvernos al Señor. No importa la edad, ni la condición social, ni la condición en que te encuentres en estos momentos, sólo tienes que escuchar la voz del Señor y se entiendes que Él te está hablando, debes responder a Su llamado. Les invito a orar y pedir perdón al Señor cuando hemos equivocado el camino. Este es el momento de hacerlo. Les invito a pasar al altar.

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