El perdón

Fecha: Domingo 10 de Abril de 2011
Tema: Perdón
Texto: Mateo 18: 21-35

Introducción: Estimados hermanos, hermanas, visitas en esta mañana quiero reflexionar brevemente con ustedes acerca de un tema que es una realidad con la cual habitualmente nos encontramos (aunque sea en nuestra intimidad). Me refiero al "perdón" que debemos otorgar o recibir del prójimo. Ya sea que lo necesitemos o sencillamente que lo prodiguemos. Como escribió el Pastor Juan Carlos Barrera en el estudio bíblico de esta semana: “el perdón es maravilloso…, hasta que nos toca a nosotros otorgarlo”. Es que es un tema eminentemente práctico. No hay lugar a mucha teología en el asunto del perdón la cuestión finalmente es: "perdonamos o no".
La pregunta que tengo para usted al iniciar esta reflexión es: ¿Necesita usted ser perdonado? ¿Requiere pedir perdón? ¿Necesita perdonar a alguien, a su prójimo a su hermano en la fe o a alguien de la familia a un vecino?
Este es el momento para reflexionar el respecto. Leamos Mateo 18: 21-35
Ante la pregunta de Pedro ¿Cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano que peca contra mi?(v.21) Jesús presenta una parábola. Pero antes de responder Jesús, Pedro inmediatamente plantea una propuesta: ¿Hasta siete veces?(v.21)
Jesús responde aludiendo a la idea de completitud del perdón “siete veces siete”(v.22)- este no se puede limitar cuantificándolo-  esto quiere decir que no se debe llevar la cuenta del perdón que se entrega a las personas. En respuesta a esta pregunta Jesús presenta una parábola breve y hermosa: "los dos deudores" (Lucas 7:40-48) o "el siervo despiadado" (Mateo).
El maestro comienza aclarando que estos principios dicen relación con "el reino de los cielos" que "se parece a..."(v.23)
El relato es el siguiente: Un rey quiso ajustar cuentas con sus siervos (mt.18.23). En el proceso de auditoria se dio cuenta que había uno que le debía mucho dinero y no tenia como pagarle, por lo mismo, el rey mandó que se vendiera todo lo que tenía el siervo para pagar la deuda.(mt.18.25). Tomada esta drástica, pero justa decisión el deudor le pide paciencia para pagar la deuda.(v.26). Entonces ocurre algo extraordinario: el señor se compadeció de él y le perdonó la deuda y lo dejó en libertad (v.27)
Aquí resulta que hay algo extraordinario: El rey tenía el derecho-- de exigir que se le pagara, además de vender como esclavos a la familia de este hombre (según las leyes de la época). Pero no lo hizo de esa forma. Perdonó la deuda del siervo y lo dejó en libertad. (Este rey no es humano, es divino. Esto sólo puede hacerlo Dios y quienes han entendido su forma de proceder).
Al salir de la presencia de rey, el hombre se encontró con uno de sus compañeros (consiervo) (v.28) que le debía una cantidad insignificante-en comparación a la que él debía- y lo agarró por el cuello (violentamente) y comenzó a estrangularlo exigiendo el pago de la deuda. El  segundo deudor le rogó paciencia-igual que él había hecho con el rey- que le pagaría (v.29). Pero este hombre se negó he hizo meter en la cárcel a su consiervo.(v.31)
Esto fue presenciado por los demás siervos del rey y le informaron la triste situación. El rey  ordeno llamar al siervo malvado y le reprochó la actitud (v.31). Por lo mismo lo entregó a la carceleros para que pagara todo lo que debía.
Termina la parábola: "así también mi Padre celestial los tratará a ustedes, a menos que cada uno perdona a su hermano".(v.35)
Sobre este relato quiero considerar los siguientes aspectos:
1. DIOS ES MODELO DE PERDÓN GENEROSO. En el relato se muestra la imposibilidad de que el prime deudor pague su deuda y, por otro lado, la generosa actitud del rey de perdonar y liberarlo. En el relato se enfatiza la generosidad del rey. El representa a Dios. El cual no sólo deja en libertad al hombre, sino le perdona toda la deuda.
Este es el Dios que reveló Jesús, un Dios bueno, al cual Jesús oró: “abba padre”, justo: “hace salir su sol sobre buenos y malos” y perdonador, Jesús enseñó a orar: ”perdónanos nuestras deudas”, generoso: Jesús invito a pedirle: “pedid y se os dará”. Que envío a su hijo al mundo para que éste  fuera salvo por la fe en su hijo amado. Jesús reveló a un padre amoroso y generosamente perdonador que por su gracia perdona a los seres humanos en sus pecados más bajos.
La Biblia dice que Dios perdona a los seres humanos, por medio del sacrificio de Cristo en la cruz, y no les toma en cuenta sus pecados. Ante un Dios de tal naturaleza ¿Qué puede hacer el hombre con su prójimo?

2. PERDONAR ES DEJAR EN LIBERTAD. Considerando la raíz bíblica del término, perdonar es liberar. Cuando no perdonamos tenemos amarradas-encarceladas, atadas- a las personas y nos tenemos amarrados a nosotros mismos. Es incluso una cuestión psicológica, pero más aún espiritual. Mientras la persona no perdona está presa emocional y espiritualmente hablando. Por eso es que hay que dejar en libertad a las personas otorgándoles el perdón. Es necesario perdonar. Esta fue la invitación del Señor en Mateo 6:12 es. "perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestro deudores". Luego agrega en el v. 14,15:”porque si perdonan a otros sus ofensas, también lo perdonará a ustedes su Padre Celestial. Porque si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas”  Pablo invita a vivir  en una comunidad perdonadora, la iglesia y  escribe en Colosenses 3:12, 13 “Por tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y bondad, humildad, amabilidad y paciencia, de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes”
3. EL PERDÓN ES UNA CUESTIÓN DE ACTITUD. Lo que se reprocha en esta parábola es la actitud de hombre que fue perdonado generosamente por su superior, pero que no fue capaz de perdonar a su "hermano". La parábola no lo expresa, sin embargo, parece que este siervo no logró dimensionar el perdón que le fue otorgado. Él tendría que haber cambiado de actitud, haber vivido feliz y  agradecido, haber tenido un corazón agradecido hacia Dios y perdonador hacia su prójimo. Pero algo ocurrió en él. No fue capaz de perdonar a quien le debía mucho menos. Por ello sufrió las consecuencias.
Quiero terminar aludiendo al relato paralelo de Lucas 7:40-48 y preguntarle a cada uno de ustedes: ¿Cuánto ama usted a Jesus, su Señor?¿Esta dispuesto, por ese amor a perdonar a su prójimo?
Conclusión: Para terminar el asunto es: ¿Necesitas ser perdonado? No es necesario seguir arrastrando la culpa ¿o necesitas perdonar? ¿A quien? ¿Al pastor, ex - Pastor? ¿A tu hijo/a ? ¿A tu esposo/a o ex - esposo/a? ¿A un hermano/a de la iglesia? ¿A los líderes de la iglesia? ¿A un amigo/a?

Esta breve y hermosa parábola nos invita a entregar generosamente perdón a quienes nos hayan ofendido.

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